Las clases habían comenzado hace dos horas, y ya le parecía una eternidad. Si no fuese por Fish y Mike, su estancia dentro del colegio sería demasiado aburrida. Pensaba en hacer algo que fuese único, pensaba en algo que realmente fuese emocionante y aventurero, necesitaba adrenalina en el cuerpo. Las propuestas eran pocas, y muy poco llamativas. Se acordó del antiguo subterráneo del colegio, que por razones desconocidas, cerraron y nadie jamás dijo una sola palabra sobre aquello. Se decía, por rumores muy vagos, que en el subterráneo pasaban cosas sobrenaturales, que penaban, o que incluso era hogar demonios, y que luego de muchas desapariciones y casos contados con los dedos de una mano, en los que resultaban muertos, descuartizados y mutilados. La verdad eso si era algo emocionante, lo que el no sabía, es que el antiguo subterráneo del colegio, tenía toda una leyenda, y todo tras una desgastada puerta de madera.
No sabe del todo porque decidió averiguarlo, pero decidió preguntar a un auxiliar que ha trabajado durante mucho tiempo en el colegio, que es lo que realmente pasaba en ese lugar. La leyenda cuenta que el sótano esta bajo una maldición, una maldición de demonios, que es capaz de poseer a cualquier ente que entre en ese lugar, hasta matarlos. Un lugar donde ocurren cosas muy extrañas y que aún hasta estos días se escuchan los alborotos que producen semejantes seres, y que rasguñan la endeble puerta principal con el fin de escapar. Nadie ha entrado allí desde hace mucho, y le pidió que a cambio de contarle la leyenda prometiera jamás intentar entrar a ese lugar, porque los casos de desaparición ya eran los suficientes. Es así como la leyenda de la Trilogía de Demonios toma lugar:
Antes había una casita bastante modesta, donde vivía una familia común y corriente. Los padres tuvieron dos hijos, el primero era como cualquier otro bebé y se desarrollo como cualquier otro niño de su edad. Sin embargo, el segundo hijo fue muy diferente, en su mirada se veía una indiferencia que era espeluznante, y su único afán y talento mayor era la música. La familia tenía un piano que habían heredado del abuelo, un poco viejo pero sus notas seguían sonando como si estuviese nuevo. El muchacho creció y la escuela fue su peor enemiga, mientras que el piano se tornaba su forma de vida, ya a sus doce años, era casi un compositor. Había leído acerca de la existencia de lo sobrenatural, pero nunca le tomo mucha importancia, aunque decidió crear un preludio, en honor a los sobrenatural y a su carácter de malvado, lo llamo "Demon's Trilogy Prelude". Nunca lo tocó, no por miedo a que algo pudiese pasar, sino que porque lo que componía era para que aquel que encontrara sus notas pudiese interpretar las historias que había detrás de ellas. Aunque con este hizo la excepción, su estructura musical era tan bella que merecía ser interpretado, pero cuando creyó que era una simple canción, era la peor de las pesadillas. Las notas llenaron toda la casa, y un extraño viento azotó todas las ventanas, abro todas las puertas y chillidos desgarradores se escuchaban por todos lados. La partitura empezó a quemarse, pero quedo un símbolo dibujado en el...la estrella del demonio. Del resto de la casa no quedo nada, todo se quemó, excepto el piano que quedo intacto, con la partitura incompleta, y ensangrentada con la sangre del niño. Se dice que aquel que pueda completar y tocar nuevamente la melodía, terminará con la maldición y enviara a demonio devuelta a su lugar.
La historia lo dejó perplejo, y no creía que quería internarse en ese sótano así sin más, sin saber que era un hogar del mismo diablo. Aún así creía que la necesidad de entrar era más fuerte, y recordaba haber tomado clases de piano, por lo que creía que no sería difícil si quisiera tocarla, aunque estuviese incompleta. La historia no se la comentó a sus amigos, porque lo más probable es que se hubiesen negado a ir, por lo que les comento que a lo más penaban unas pocas veces. Decididos se quedaron un día jueves a dormir en el colegio sin que nadie los pillara, lo que fue una odisea con la cantidad de inspectores que habían, siempre tan regodeones. Pero en fin se quedaron en una oficina que estaba sin seguro, muy cerca del antiguo sótano. Esperaron hasta las tres de la mañana a ver si algo se escuchaba, pero parecía estar todo tranquilo, como si la cosa que estuviese adentro de ese lugar supiera los movimiento precisos que ellos harían.
Decidieron salir, adentrarse en el sótano, y consigo llevaban rosarios, cruces y signos religiosos, que el sabía no le serviría de nada. Abrieron la puerta y el aire adentro pareció estar mucho más helado que la misma intemperie, lo que les daba una señal sospechosa. Tuvieron que prender linternas por la oscuridad de abajo, y aunque pensaban que en el sótano había luz, habían pensado en todo problema que pudiese surgir. El avanzar se hacia más pesado y el frío mas intenso, de pronto, comenzaron a escuchar los ansiados ruidos de las supuestas almas en pena, aunque el bien sabía que no eran almas en pena, sino que algo peor. El susto los embargó, cuando escuchaban que un montón de cachivaches apilados se caían así sin más y cada vez más cerca de ellos. Comenzaron a correr, no sabían a donde corrían, pues, el sótano era demasiado grande, porque anteriormente había habido salas allí, y se cerraron por los casos de desaparición. Corrieron y corrieron, hasta que no se escuchó nada más. Pararon a ver que es lo que sucedía y la desesperación llego cuando se dieron cuenta que Mike ya no estaba con ellos. Lo llamaron y los ruidos lo lejos no respondían a su llamado, sino que más bien respondían con un trasfondo de: Mike ya no está acá. Una pila de sillas justo al lado de Fish se desplomó y cayó sobre el, y al intentar ayudarlo, una fuerza parecida a la de un oso gigante lo sacó volando, y no oyó más la voz de Fish.
Se dio cuenta de que estaba solo, todo había salido mal, la desesperación ya lo tenia al borde del colapso, y lloraba a más no poder, suplicando piedad a quien fuese que estuviese por ahí provocándole tal estado de desesperación y miedo. Ya cuando la segunda pila cayó comenzó a correr nuevamente, confiado en que encontraría la salida, a la linterna se le acabó la pila, por lo que tropezaba a menudo mientras corría. Cuando creyó estar cerca de la puerta su sorpresa fue otra, porque no se encontró con la puerta, sino que con el viejo piano y la partitura con el símbolo del demonio. La leyenda era real, e impactado casi con el corazón parado, se sentó en la butaca, mientras unas velas por un viento helado se encendieron. Pudo ver que a lo lejos algo venia botando todo lo que estaba alrededor del pasillo que daba hacia el piano y que sin duda se dirigía hacia el. Diviso a penas la partitura, se concentro en cada nota y comenzó a tocar. Las notas fluían con un tono de ultratumba y cada vez el estruendo de sillas y cachivaches se hacía más cercano. No había tiempo para darse vuelta, seguía tocando y un viento con un eco de gemido apagó las velas. Por un instante no se quiso dar vuelta, pero decidió hacerlo y de un giro miro la oscuridad que había. Sintió un respirar muy pesado justo al lado de su oreja izquierda, y lentamente giro su cabeza para darse cuenta que una sombra gigante con un aspecto de bestia dio un grito que lo dejó sordo y con los pelos de punta, hasta que le golpeó la cabeza, y despertó viendo que su madre con la mano le daba golpecitos media preocupada porque no despertaba. Era la hora de ir al colegio, y pensó que la historia era tan buena, que aun con todo el susto que había pasado, había sido la mejor aventura, que la idea de que fue un sueño lo desconcertó.
Cuando llego al colegio, nadie parecía ver que estaba allí, saludo a Mike y a Fish, que estaban más callados de lo normal, sobretodo Mike que acostumbraba a contar sus dramáticas historias de Internet. Fueron a visitar el lugar del antiguo sótano, y vieron como un tumulto de gente rodeaba la entrada, y con estupefacción vio como sacaban los cuerpos de sus amigos, que se fijó ya no estaban con él, y al volver la mirada, reconoció su cuerpo que lo sacaban con un aspecto de pudor en la cara.
No sabe del todo porque decidió averiguarlo, pero decidió preguntar a un auxiliar que ha trabajado durante mucho tiempo en el colegio, que es lo que realmente pasaba en ese lugar. La leyenda cuenta que el sótano esta bajo una maldición, una maldición de demonios, que es capaz de poseer a cualquier ente que entre en ese lugar, hasta matarlos. Un lugar donde ocurren cosas muy extrañas y que aún hasta estos días se escuchan los alborotos que producen semejantes seres, y que rasguñan la endeble puerta principal con el fin de escapar. Nadie ha entrado allí desde hace mucho, y le pidió que a cambio de contarle la leyenda prometiera jamás intentar entrar a ese lugar, porque los casos de desaparición ya eran los suficientes. Es así como la leyenda de la Trilogía de Demonios toma lugar:
Antes había una casita bastante modesta, donde vivía una familia común y corriente. Los padres tuvieron dos hijos, el primero era como cualquier otro bebé y se desarrollo como cualquier otro niño de su edad. Sin embargo, el segundo hijo fue muy diferente, en su mirada se veía una indiferencia que era espeluznante, y su único afán y talento mayor era la música. La familia tenía un piano que habían heredado del abuelo, un poco viejo pero sus notas seguían sonando como si estuviese nuevo. El muchacho creció y la escuela fue su peor enemiga, mientras que el piano se tornaba su forma de vida, ya a sus doce años, era casi un compositor. Había leído acerca de la existencia de lo sobrenatural, pero nunca le tomo mucha importancia, aunque decidió crear un preludio, en honor a los sobrenatural y a su carácter de malvado, lo llamo "Demon's Trilogy Prelude". Nunca lo tocó, no por miedo a que algo pudiese pasar, sino que porque lo que componía era para que aquel que encontrara sus notas pudiese interpretar las historias que había detrás de ellas. Aunque con este hizo la excepción, su estructura musical era tan bella que merecía ser interpretado, pero cuando creyó que era una simple canción, era la peor de las pesadillas. Las notas llenaron toda la casa, y un extraño viento azotó todas las ventanas, abro todas las puertas y chillidos desgarradores se escuchaban por todos lados. La partitura empezó a quemarse, pero quedo un símbolo dibujado en el...la estrella del demonio. Del resto de la casa no quedo nada, todo se quemó, excepto el piano que quedo intacto, con la partitura incompleta, y ensangrentada con la sangre del niño. Se dice que aquel que pueda completar y tocar nuevamente la melodía, terminará con la maldición y enviara a demonio devuelta a su lugar.
La historia lo dejó perplejo, y no creía que quería internarse en ese sótano así sin más, sin saber que era un hogar del mismo diablo. Aún así creía que la necesidad de entrar era más fuerte, y recordaba haber tomado clases de piano, por lo que creía que no sería difícil si quisiera tocarla, aunque estuviese incompleta. La historia no se la comentó a sus amigos, porque lo más probable es que se hubiesen negado a ir, por lo que les comento que a lo más penaban unas pocas veces. Decididos se quedaron un día jueves a dormir en el colegio sin que nadie los pillara, lo que fue una odisea con la cantidad de inspectores que habían, siempre tan regodeones. Pero en fin se quedaron en una oficina que estaba sin seguro, muy cerca del antiguo sótano. Esperaron hasta las tres de la mañana a ver si algo se escuchaba, pero parecía estar todo tranquilo, como si la cosa que estuviese adentro de ese lugar supiera los movimiento precisos que ellos harían.
Decidieron salir, adentrarse en el sótano, y consigo llevaban rosarios, cruces y signos religiosos, que el sabía no le serviría de nada. Abrieron la puerta y el aire adentro pareció estar mucho más helado que la misma intemperie, lo que les daba una señal sospechosa. Tuvieron que prender linternas por la oscuridad de abajo, y aunque pensaban que en el sótano había luz, habían pensado en todo problema que pudiese surgir. El avanzar se hacia más pesado y el frío mas intenso, de pronto, comenzaron a escuchar los ansiados ruidos de las supuestas almas en pena, aunque el bien sabía que no eran almas en pena, sino que algo peor. El susto los embargó, cuando escuchaban que un montón de cachivaches apilados se caían así sin más y cada vez más cerca de ellos. Comenzaron a correr, no sabían a donde corrían, pues, el sótano era demasiado grande, porque anteriormente había habido salas allí, y se cerraron por los casos de desaparición. Corrieron y corrieron, hasta que no se escuchó nada más. Pararon a ver que es lo que sucedía y la desesperación llego cuando se dieron cuenta que Mike ya no estaba con ellos. Lo llamaron y los ruidos lo lejos no respondían a su llamado, sino que más bien respondían con un trasfondo de: Mike ya no está acá. Una pila de sillas justo al lado de Fish se desplomó y cayó sobre el, y al intentar ayudarlo, una fuerza parecida a la de un oso gigante lo sacó volando, y no oyó más la voz de Fish.
Se dio cuenta de que estaba solo, todo había salido mal, la desesperación ya lo tenia al borde del colapso, y lloraba a más no poder, suplicando piedad a quien fuese que estuviese por ahí provocándole tal estado de desesperación y miedo. Ya cuando la segunda pila cayó comenzó a correr nuevamente, confiado en que encontraría la salida, a la linterna se le acabó la pila, por lo que tropezaba a menudo mientras corría. Cuando creyó estar cerca de la puerta su sorpresa fue otra, porque no se encontró con la puerta, sino que con el viejo piano y la partitura con el símbolo del demonio. La leyenda era real, e impactado casi con el corazón parado, se sentó en la butaca, mientras unas velas por un viento helado se encendieron. Pudo ver que a lo lejos algo venia botando todo lo que estaba alrededor del pasillo que daba hacia el piano y que sin duda se dirigía hacia el. Diviso a penas la partitura, se concentro en cada nota y comenzó a tocar. Las notas fluían con un tono de ultratumba y cada vez el estruendo de sillas y cachivaches se hacía más cercano. No había tiempo para darse vuelta, seguía tocando y un viento con un eco de gemido apagó las velas. Por un instante no se quiso dar vuelta, pero decidió hacerlo y de un giro miro la oscuridad que había. Sintió un respirar muy pesado justo al lado de su oreja izquierda, y lentamente giro su cabeza para darse cuenta que una sombra gigante con un aspecto de bestia dio un grito que lo dejó sordo y con los pelos de punta, hasta que le golpeó la cabeza, y despertó viendo que su madre con la mano le daba golpecitos media preocupada porque no despertaba. Era la hora de ir al colegio, y pensó que la historia era tan buena, que aun con todo el susto que había pasado, había sido la mejor aventura, que la idea de que fue un sueño lo desconcertó.
Cuando llego al colegio, nadie parecía ver que estaba allí, saludo a Mike y a Fish, que estaban más callados de lo normal, sobretodo Mike que acostumbraba a contar sus dramáticas historias de Internet. Fueron a visitar el lugar del antiguo sótano, y vieron como un tumulto de gente rodeaba la entrada, y con estupefacción vio como sacaban los cuerpos de sus amigos, que se fijó ya no estaban con él, y al volver la mirada, reconoció su cuerpo que lo sacaban con un aspecto de pudor en la cara.
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