Ya en ese momento no se sentia bien, y estaba necesitando un acompañante, pero sintió que de igual modo sus sentimientos estaban nulos. Presentía que el amor se habia ido de vacaciones, y que su sinceridad estaba al borde del colapso. De igual modo presentía la necesidad de alguien más. Su estadía debajo de la banca de la plaza central le daba náuceas, se habia tornado aburrida e incómoda, y si no hubiese sido por ese ninño mal educado aún podria estar en su propia salsa. Con suerte sabía como se llamaba, y que su madre le habia puesto Volious en honor al gran capataz de manada, el último que murio hace unos 2 días. Se le habia acabado el sabor, y su vida corria mas lento que de lo normal. Extrañaba a su hermano, el exterminador, era uno de los más acidos que podía haber y que si se lo comían podría provocar un dolor estomacal de auqellos. El sí que era un héroe y un fortachon digno de ser alabado.
Lo que más le llamaba la atención del poco panorama que tenía, era que a toda hora llegaban unos mounstros voladores gigantes, y más cuando la gente tiraba pan al piso. No sabia como se llamaban esos mounstros, pero tenía suerte de no tener que enfrentarlos, porque aunque era un héroe de guerra en su pueblo, el miedo que los gigantes voladores le producía era mucho mayor a cualquier gérmen que pudo haber enfrentado nunca. Al mismo tiempo tenía suerte de que ningún conocido pudiese ver la actitud cobarde que jamás habia demostrado ante nadie, y decirle a todos que era un traicioner y un mentiroso, pero se esmeraba en pensar que a cualquiera le hubies epasado. Es más se cuestionaba el porque asi como toda su familia lo fue el tenía que ser un héroe también, es decir, podria haber sido un mendigo y por el hubiese sido feliz, despues de todo tipos como el no necesitan ni de comida ni de agua.
Aún asi, aunque no necesitaba nada, sentía que lo necesitaba todo y que ese todo ya se habia alejado lo suficiente como para poder alcanzarlo, y estaba atrapado bajo una banca que era literalmente un cementerio de sus aliados. Pensó que si pudiese alcanzar ese todo seria el más feliz, porque aunque no sabia la apariencia de ese todo, sabia lo que ese todo debía tener para su felicidad, pero, Como llegar allá ? Qué camino tomar ? Cuantas plazas habria de visitar ? Y si esas naves de cuatro pelotas que se deslizaban por la calle podían ayudarle ? Aún estando a unos metros le parecía muy lejos, y sin duda el como salir de esa banca era su mayor interrogante. Intentos vagos y planes mal elaborados más tiempo perdido fue su saldo, nada lo conseguía sacar de ahy, y ni con la mayor de las intenciones ni con la mayor de sus fuerzas, concretaba su primera misión en camino al todo.
La situación se puso tensa, no lograba precisar como un héroe, capaz de hacerlo todo no podia escapar de si mismo y largarse de ese lugar, y como su mente no razonaba lo suficiente para idear algún plan que solucionara de una vez su problema. Se le fue el día, la tarde, y la noche intentando zafarse de ese horrible y tétrico lugar que hace un día arribo. La plaza ya estaba solitaria, y a las seis y media, el sol ya se habia puesto, no habia caso, estaba lo suficientemente oscuro como para poder intentar por última vez. Se dispuso a pasar otra noche que hasta entonces eran muy frías, pues, el otoño habia llegado con mas heladas que anteriores, y no tenía modo de desquitarse con el frío.
Comenzo a maldecirlo todo, los mounstros voladores, a la banca en la que estaba, al niño, a su madre que lo mal educo, a su propia madre, a su gente y a todo el mundo. Fuen un lapso de odio y de rencor contra la vida que tan poco le habia dado y que aunque mas queria disfrutarla, no se lo habia permitido. Comenzo a llorar, de entre ira y emoción, y aunque no tenia motivo de emoción igual sentia que habia ganado un gran premio. Si no hubiese sido por todo lo que lloro y por los irritados ojos, no habria dormido absolutamente nada, tenia la intencion de desvelarse y llamar la atención de alguien que le pudiese ayudar. Empezo a evnidiar a los mounstros voaldores, que tenían todo para vivir, alcanzaban las grandes altura y velocidades, y no tenian nada de heróico, nada de bello, nada de glorioso, eran unos simples gigantes sin sentido alguno, y tan opacos que provocaban repugnancia.
Que todo ni que nada, su tercer día fue el peor que pudo haber vivido, Sueños ? Qué es eso ? Se come ? gritaba a los mil vientos a cada persona que pasaba lo mucho que la aborrecia, su odio aumentaba cada cinco minutos y ya no creia en absolutamente nada. Su Dios era una imagen totalmente borrada y le parecia tan estupidos y ridiculos a quienes lo mencionaban, que le daba pena decirles lo equibocados que estaban. Decidio quedarse ahy hasta disecarse, convertirse en roca quizas y ojala nadie pudiese recordarlo nunca, ahora era esa su meta, y si alguien lo recordaba, iba a ser el ser mas idiota que pudo existir, no tendria futuro y estaria solamente gastando aire en la tierra. Prefirio dejar de odiar por un rato, pero ni su boca ni su mente se lo permitieron. Le daba pena los mounstros, que volaban con tan poco estilo, y que se movian tan aritmicamente, los colchones con pelotas le causaban hilaridad, y los miraba con cierta indiferencia, pues a pesar de todo seguia queriendo ser como ellos. no le hablo a nadie, ni siquera a su amigo Dexter, un pequeño sobreviviente que aun le quedaban sus horas, es mas le aseguro que el mismo se encargaria de ver como se moría para asegurarse de que no quedara rastro de el.
Se le fue el todo que tanto ansiaba y cuando estubo a punto de su fin, quizo hablar con uno de esos mounstros voladores que hace unos días habia maldecido. Este le dijo que se llamaban Palomas y que su fama de ave era la peor que podia existir, y que si por el fuera, podia ser un cóndor de tres metros volando por la cordillera de los Andes. La Paloma se vio impresionada al ver como ese ser extraño la elogiaba de tal manera, y como un simple chicle podria querer ansiar tanto y volar tan alto. lo que mas le llamo la atención fue su sueño perdido de alcanzar el todo, la escencia que tanto ansiaba para su felicidad, aquel que ya era un tormentoso pensamiento dentro de una mente desesperada y turbada. A la paloma se le vino a la mente una frase que habia escuchado por algún lado y quizo compartirla con el chicle cuand se dio cuenta del último minuto que le quedaba...-"No se necesitan alas para volar, o manos para tomar, ni piernas para caminar, se necesita un corazón fuerte y mente de héroe para tu todo del todo poder alcanzar"...
Lo que más le llamaba la atención del poco panorama que tenía, era que a toda hora llegaban unos mounstros voladores gigantes, y más cuando la gente tiraba pan al piso. No sabia como se llamaban esos mounstros, pero tenía suerte de no tener que enfrentarlos, porque aunque era un héroe de guerra en su pueblo, el miedo que los gigantes voladores le producía era mucho mayor a cualquier gérmen que pudo haber enfrentado nunca. Al mismo tiempo tenía suerte de que ningún conocido pudiese ver la actitud cobarde que jamás habia demostrado ante nadie, y decirle a todos que era un traicioner y un mentiroso, pero se esmeraba en pensar que a cualquiera le hubies epasado. Es más se cuestionaba el porque asi como toda su familia lo fue el tenía que ser un héroe también, es decir, podria haber sido un mendigo y por el hubiese sido feliz, despues de todo tipos como el no necesitan ni de comida ni de agua.
Aún asi, aunque no necesitaba nada, sentía que lo necesitaba todo y que ese todo ya se habia alejado lo suficiente como para poder alcanzarlo, y estaba atrapado bajo una banca que era literalmente un cementerio de sus aliados. Pensó que si pudiese alcanzar ese todo seria el más feliz, porque aunque no sabia la apariencia de ese todo, sabia lo que ese todo debía tener para su felicidad, pero, Como llegar allá ? Qué camino tomar ? Cuantas plazas habria de visitar ? Y si esas naves de cuatro pelotas que se deslizaban por la calle podían ayudarle ? Aún estando a unos metros le parecía muy lejos, y sin duda el como salir de esa banca era su mayor interrogante. Intentos vagos y planes mal elaborados más tiempo perdido fue su saldo, nada lo conseguía sacar de ahy, y ni con la mayor de las intenciones ni con la mayor de sus fuerzas, concretaba su primera misión en camino al todo.
La situación se puso tensa, no lograba precisar como un héroe, capaz de hacerlo todo no podia escapar de si mismo y largarse de ese lugar, y como su mente no razonaba lo suficiente para idear algún plan que solucionara de una vez su problema. Se le fue el día, la tarde, y la noche intentando zafarse de ese horrible y tétrico lugar que hace un día arribo. La plaza ya estaba solitaria, y a las seis y media, el sol ya se habia puesto, no habia caso, estaba lo suficientemente oscuro como para poder intentar por última vez. Se dispuso a pasar otra noche que hasta entonces eran muy frías, pues, el otoño habia llegado con mas heladas que anteriores, y no tenía modo de desquitarse con el frío.
Comenzo a maldecirlo todo, los mounstros voladores, a la banca en la que estaba, al niño, a su madre que lo mal educo, a su propia madre, a su gente y a todo el mundo. Fuen un lapso de odio y de rencor contra la vida que tan poco le habia dado y que aunque mas queria disfrutarla, no se lo habia permitido. Comenzo a llorar, de entre ira y emoción, y aunque no tenia motivo de emoción igual sentia que habia ganado un gran premio. Si no hubiese sido por todo lo que lloro y por los irritados ojos, no habria dormido absolutamente nada, tenia la intencion de desvelarse y llamar la atención de alguien que le pudiese ayudar. Empezo a evnidiar a los mounstros voaldores, que tenían todo para vivir, alcanzaban las grandes altura y velocidades, y no tenian nada de heróico, nada de bello, nada de glorioso, eran unos simples gigantes sin sentido alguno, y tan opacos que provocaban repugnancia.
Que todo ni que nada, su tercer día fue el peor que pudo haber vivido, Sueños ? Qué es eso ? Se come ? gritaba a los mil vientos a cada persona que pasaba lo mucho que la aborrecia, su odio aumentaba cada cinco minutos y ya no creia en absolutamente nada. Su Dios era una imagen totalmente borrada y le parecia tan estupidos y ridiculos a quienes lo mencionaban, que le daba pena decirles lo equibocados que estaban. Decidio quedarse ahy hasta disecarse, convertirse en roca quizas y ojala nadie pudiese recordarlo nunca, ahora era esa su meta, y si alguien lo recordaba, iba a ser el ser mas idiota que pudo existir, no tendria futuro y estaria solamente gastando aire en la tierra. Prefirio dejar de odiar por un rato, pero ni su boca ni su mente se lo permitieron. Le daba pena los mounstros, que volaban con tan poco estilo, y que se movian tan aritmicamente, los colchones con pelotas le causaban hilaridad, y los miraba con cierta indiferencia, pues a pesar de todo seguia queriendo ser como ellos. no le hablo a nadie, ni siquera a su amigo Dexter, un pequeño sobreviviente que aun le quedaban sus horas, es mas le aseguro que el mismo se encargaria de ver como se moría para asegurarse de que no quedara rastro de el.
Se le fue el todo que tanto ansiaba y cuando estubo a punto de su fin, quizo hablar con uno de esos mounstros voladores que hace unos días habia maldecido. Este le dijo que se llamaban Palomas y que su fama de ave era la peor que podia existir, y que si por el fuera, podia ser un cóndor de tres metros volando por la cordillera de los Andes. La Paloma se vio impresionada al ver como ese ser extraño la elogiaba de tal manera, y como un simple chicle podria querer ansiar tanto y volar tan alto. lo que mas le llamo la atención fue su sueño perdido de alcanzar el todo, la escencia que tanto ansiaba para su felicidad, aquel que ya era un tormentoso pensamiento dentro de una mente desesperada y turbada. A la paloma se le vino a la mente una frase que habia escuchado por algún lado y quizo compartirla con el chicle cuand se dio cuenta del último minuto que le quedaba...-"No se necesitan alas para volar, o manos para tomar, ni piernas para caminar, se necesita un corazón fuerte y mente de héroe para tu todo del todo poder alcanzar"...
Comentarios
Publicar un comentario